domingo, 9 de diciembre de 2012

Tú, corazón aventurero


Presta atención aventurero, pues lo que te voy a revelar, no es un juego y viene de hace mucho tiempo atrás. Allá en lo profundo del bosque, lejos de tu conocida civilización; no te confundas de sendero y llegarás a su corazón. Sigue el curso del río, su humedad y su ágil correr, y más allá de la catarata atrévete a entrever. Debajo de la roca mayor, aquélla que a un cráneo se asemeja, encontrarás la boca de la gruta que, si eres listo, deberá ser tu meta. Repasa con atención, pon con deliberación tu oreja y atrapa todos los detalles de esta antigua receta.
Mas ten cuidado amigo, echa mil y una miradas y esquiva a la monstruosa criatura que el gran tesoro aguarda. Una vez al monstruo hayas burlado, clava tu vista en el suelo, y pisa las traicioneras piedras con esmero. Sortéalas de dos a dos, ¡importante! deja libre la del centro si no quieres, ir a parar al infierno. Si piensas que eso es todo, no podrías andar más errado, serafín; no te dejes engañar por esas trampas que quieren provocar tu fin.
Una vez en la última roca, con solo un saltito más, arrivarás a la orilla escondida de la mar. Ahora que ya has llegado acertadamente tu razón, pues si pensabas que eso era todo, tu viaje no tendrá solución. Tienta con cuidado, pesa tu preciado tesoro; un solo paso en falso y adiós a ti y a tu oro. Una vez más insisto, ten en el camino precaución, sal de ese bosque a tiempo y evita que sea tu perdición. Y si en tu empresa tienes éxito, acuérdate de todos aquellos que por codicia perecieron, reza por sus almas sin consuelo. Pero, sobre todo, disfruta tu tesoro, joven aventurero.




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