viernes, 30 de noviembre de 2012

Mal de amores


Cada día me muerdo la lengua. Me esfuerzo por encontrar algún comentario que justifique el hecho de cruzar palabras contigo para, una vez hallada, guardarla en lo más profundo de mi alma. Allá donde mire veo parejas tan cercanas, y tú, situado a la misma distancia me resultas tan distante. Me esfuerzo por convencerme de que se trata solo de un capricho pasajero, y quién sabe si quizá lo sea, pero no encuentro pruebas científicas con las que contrastar mi hipótesis.
 
Innumerables son las ocasiones en las que fantaseo con un simple intercambio de miradas, una señal que me haga saber que no soy invisible, unas palabras de cortesía que indiquen que has reparado en mi presencia. Sin embargo, cada día me reprendo a mí misma por esperanzarme en la atención de un tercero, en ser tan insignificante como para desear el simple contacto que siempre rehuyo; me hallo en una encrucijada, en una disonancia entre mi yo real y el futuro inmediato que idealizo en mi mente. A veces me gustaría poder derribar el muro con el que cerqué mi castillo hace tiempo, en el que no soy la princesa, sino mi propio verdugo.
He leído tanto, he visto tanto, y sin embargo, mis pasadas experiencias me hacen pensar que sólo es una ilusión demasiado perfecta, de una vida irreal, inalcanzable. Aquí sigo, querido y cruel angelito cupido, esperando que por una vez tu errada flecha de en el centro de la diana correcta.
 

2 comentarios:

  1. María es increible!! leyendo tus palabras puedo sentir como te sientes =) le he leido esta entrada a mi hermana y ahora tienes una nueva seguidora =D

    ResponderEliminar
  2. Amiga, no sabes lo feliz que me hace tu comentario. Este feedback es agradecido y bien recibido, al igual que cualquier crítica con la que pueda mejorar mis líneas. Igualmente me enorgullece que leas mis textos a tus personas cercanas, y que les guste mi trabajo. Deberías ver la enorme sonrisa que surca mis labios. Gracias :)

    ResponderEliminar