“Millowin wiki rapacui
cue”. Esperaba que esta chica fuese la definitiva, la que le
permitiese cumplir su oscuro propósito, el ritual que traería de
vuelta a Yyrun, el señor oscuro confinado por los brujos mayas en
una tumba para toda la eternidad, en un sarcófago escondido del ojo
humano. La leyenda cuenta que el mismo Yyrum, antes de ser confinado,
auguró un futuro plenipotente para aquél que le liberase de su
eterna prisión. Esta leyenda supuso la división del Imperio Maya en
los que aún puros de corazón pretendían mantener al demonio
encerrado y los que ávidos de poder conspiraban para romper su
jaula; los que confiaban en un mundo sin Yyrum erradicaron de la faz
de la tierra a los de envidioso deseo, o al menos eso creyeron, pues
aunque en pequeño número, algunos individuos lograron esconderse y
reiterar sus intentos dejando manuscritos explícitos de las
instrucciones a seguir. Gracias a esos escritos, Zaluc había
descifrado el ritual a completar y descubierto el lugar secreto en el
que hallaría al señor de las tinieblas. Para ello necesitaba
sacrificar a una chica pura en todos los sentidos, algo muy difícil
que le había llevado a desperdiciar su tiempo desmembrando a
chiquillas que habían resultado inútiles para sus planes, pero
perfectas para proporcionarle un placer al que se había vuelto
adicto.
Pero esta chica sería La Chica, tantos años dedicados a brujería, quiromancia y
libanomancia que habían contribuido a su formación como Teruán, un
poderoso estatus de hechicero, le confirmaban con una contundencia
difícil de ignorar que ella era la indicada. Sopesó la idea de
repetir sus favoritas carnicerías después de ser el segundo de
Yyrum. Así pues, colocó el cuerpo inconsciente de la niña que no
pasaría de los veinte años en el altar de piedra que usaba desde
hacía años y empezó a recitar unos extraños versos mientras
recogía la daga impregnada de romero para comenzar con el trabajo.
“Milowin wiki rapacui cue, tiki wiki lumpien tu” Esa retahíla de
palabras sin sentido para una persona ajena, sumadas al sacrificio
abrirían el portal del que emergería un Yyrum que le recompensaría
con más poder del que nunca hubiese soñado.
“Tiki wiki lumpien tu”
En un breve silencio clavó la hoja afilada en el centro de su
vientre y la deslizó hacia su parte más baja deleitándose con el
olor de la sangre que brotaba del cuerpo de una joven que
aterrorizada había abierto los ojos para contemplar cómo el brujo
ascendía el corte hasta su cavidad torácica y sostenía su corazón.
Qué placer le transmitía presionar ese pequeño e importante
músculo con los dedos de su mano, el probar la sangre que de él
resbalaba; cuán fugaz era la vida humana que el trocaría por
inmortalidad. Ese olor a miedo le excitaba, ese poder de arrebatar el
aliento a otros. Insignificantes segundos pasaron hasta que el Teruán
contempló complacido el último suspiro de la joven, cómo la
intensidad o el temor abandonaba esos ojos. La verdad es que era una
muchacha hermosa, y si no hubiese supuesto robarle la pureza
necesaria para sus fines habría aprovechado mejor el inmaculado
cuerpo, pensó mientras se aproximaba a rozar unas mejillas exentas
de todo color.
Ricky despertó
sobresaltada tras esa horrible pesadilla. Había visto las chicas que
el brujo reconocía como anteriores sacrificios, la policía llevaba
meses buscándolas sin el menor éxito, y ahora entendía el por qué
de su fracaso. El terror la invadió al pensar en lo que habrían
sufrido aquellas niñas y una sensación de vértigo nubló su vista
al rememorar la máscara de satisfacción de ese sádico ser
miserable que disfrutaba profanando el cuerpo de inocentes. Sintió
que se quedaba sin aliento, que el calor huía de su rostro al pensar
en la víctima que acababa de ver morir, esa cara que reconocía cada
día en el espejo. Sabía quién sería su próximo sacrificio: ella.