sábado, 7 de julio de 2012

La distancia hizo el olvido


Kat y Luna eran las mejores amigas del mundo. Durante años fueron inseparables; desde la mañana a la noche estaban todo el tiempo juntas, se lo pasaban genial, conocían bien los secretos de la otra, compartían todo. Se tenían la una a la otra para todo. Pasaron por muchas cosas juntas, los éxitos de una, los fracasos de otra; sin embargo, ambos eran compartidos y las penas de ésta, se consolaban con la alegría de aquélla. Y todo fue mucho mejor, cuando las pusieron en el instituto en la misma clase: se sentaban juntas, se explicaban los contenidos de la materia, se ayudaban; en definitiva, no se encontraban separadas las cinco horas de clase.

Pero cuando la secundaria tocó su fin, el camino de su amistad se bifurcó. Luna siguió en el instituto estudiando bachillerato y Kat fue destinada a otro instituto para cursar otra modalidad de estudios. Ese fue el fin. Se acabaron las risas, las incontables horas de diversión y de parloteo, la confianza. Dejaron de verse, se evitaban, inventaban escusas para no verse.

Así acabo la bonita amistad que las unió a lo largo de tantos años, la distancia hizo el olvido.

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