martes, 10 de julio de 2012

Reflexión de una noche de insomnio

No sé cual será el motivo del insomnio que sufro esta noche; por más que lo intento no consigo pegar ojo, he dado vueltas y más vueltas en mi colchón sin lograrlo. Así que aquí me encuentro, contemplando el cielo nocturno desde mi ventana. Un precioso manto oscuro bordado aquí y allá con pequeñas iridiscencias y adornado con una gran perla blanca.


Qué insignificante me siento observando estas enormes bolas de fuego incandescentes situadas a miles de kilómetros. No puedo evitar pensar en la infinitud y magnificencia del universo y lo finito de nuestro día a día, y en cómo existiendo tantos misterios que quedan por resolver, miramos para otro lado y nos preocupamos únicamente por la ropa con la que nos vestiremos o por los trapos sucios de cualquier "famosillo" que no ha hecho nada importante para contar con tal reconocimiento (mientras que nos olvidamos de personajes realmente importantes). 


Nos parece más brillante un comentario estúpido que las mismas constelaciones. Preferimos mirar la televisión a disfrutar de la vista que nos proporciona una reluciente luna. Optamos por un desfile de "estrellas" antes que por una lluvia de las verdaderas.


El ser humano y el por qué de sus acciones sí que son un misterio, un misterio que desgraciadamente no desvelaremos.

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