jueves, 16 de agosto de 2012

La fiera aguarda entre las sombras

Cuenta la leyenda que en las noches de luna llena es peligroso adentrarse en el bosque de Worthwood, pues allí una oscura figura aguarda impaciente. Pocos son los afortunados que han vivido para describir a la criatura que habita en la espesura y muchos los desventurados que, habiéndose adentrado en Worthwood nunca han regresado.



Unos cuentan que aquéllo que recorre el bosque es un ente fantasmagórico que arrastra a quien pisa el frondoso manto verde al fondo del lago localizado en el corazón del bosque; otros lo dibujan como un diabólico ser encargado de conducir a cualquier osado a soportar las más insoportables torturas en el Hades. Hay quien piensa que no es más que una horrorosa quimera, atrapada entre los árboles sin ningún otro alimento que la carne humana que penetra en la boscosidad.



La identidad de ese épico ser es un misterio, nadie sabe con certeza qué es, solo coinciden en su ferocidad, en la mirada oscura y penetrante de unos ojos rojos como el fuego del infierno, que hielan la sangre y coronan un enorme cuerpo de metros de altura. Sus extremidades acaban en garras tan afiladas como los dientes que sobresalen de sus fauces, que podrían devorar a un humano sin el mayor esfuerzo.



Una vez al mes se escuchan gemidos procedentes de la oscuridad, quizás de las víctimas de este monstruo que espera agazapado a su presa, quizás del propio ser consciente de su soledad. Lo único seguro es que si no quieres experimentar la más dolorosa de las muertes deberías alejarte de los terrenos del bosque de Worthwood.







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