lunes, 6 de agosto de 2012

Noche de drama

Seguí corriendo como una demente, desesperada por escapar del fantasma que me perseguía; pero de nuevo tropecé una vez más, rompiendo el tacón de mi zapato de diseño y, para mi mayor desgracia, torciéndome el tobillo. Mis intentos de levantarme fueron en vano, así que lo único que podía hacer era quedarme allí compadeciéndome de mí misma y maldiciendo mi suerte. Aunque no por mucho tiempo, pues los pasos apresurados de mi predador se oían ya cercanos. Asustada giraba la cabeza en todas direcciones con la esperanza de que todo fueran imaginaciones mías; pero pronto me percaté de lo equivocada que estaba, al ver una sombra que se cernía sobre mí. No pude reconocer a mi perseguidor, lo único que veía era a los árboles girar a mi alrededor justo antes de sumirse en la oscuridad.
  • ¡Ya has despertado! Estaba preocupado.
Desperté desorientada bajo la intensa luz de la luna y algo cohibida ante la presencia de un desconocido cuya voz me resultaba familiar. Enfoqué un poco más la vista en su silueta y cuál no fue mi sorpresa al descubrir que era David, el mejor amigo de mi novio Mike. También pertenecía al equipo de natación y era el centro de atención de todas las chicas; de hecho, hubo un tiempo en el que estuve enamorada de él, pero Mike consiguió robar mi corazón poco a poco.
  • Tú. ¿Estás loco o qué? ¿qué hacías persiguiéndome por el bosque?
  • ¿Intentar ayudarte? Estaba preocupado por ti después de lo que escuché, pero viendo cómo me lo agradeces debería haberte abandonado a tu suerte.
  • ¿Lo que oíste? ¿Qué oíste?
  • Pues, después de ver liarse a tu novio con tu mejor amiga, escuché cómo planeaban estropear tu coche mientras estabas distraída para quitarte del camino de ambos.
  • Ya, eso te los estás inventando.
  • No; y créeme, tengo pruebas. Suerte que me estaba encargando del vídeo de la fiesta...
No podía creer lo que estaba viendo en la pequeña pantalla de la cámara, y desde luego este asunto no se iba a quedar así, ya planearía mi venganza. Hacía tiempo que nuestra relación no iba bien, pero se habían pasado tres pueblos. David se quedó conmigo en aquel claro hasta que me tranquilicé, hizo ademán de su característica charlatanería y lo pasé realmente bien, teniendo en cuenta todo lo que había vivido esa noche. Se le veía tan bien con su flequillo ondeando, que de vez en cuando dejaba al descubierto el reflejo de la redonda luna en sus ojos verdes. No sabía por qué pero no podía apartar la vista de esos labios que se curvaban en una sonrisa.
Me acompañó a casa y tras asegurarse de que me encontraba bien se despidió con una sonrisa que me desarmó. Tenía un rostro angelical, ya le echaba de menos y ni siquiera se había alejado. Ya me disponía a entrar cuando me sujetó el brazo y volviéndome hacia él unió sus labios a los míos haciendo que mi corazón estallara y mis piernas flaquearan. Nunca había sentido algo así. Cuando se retiró para mirarme su mirada de disculpa se tornó en una de euforia al comprobar que sus sentimientos eran correspondidos. Tras confesarme cuanto había ansiado ese momento, posó sus labios en mi mejilla y suavemente se deslizó hacia su coche y marchó.



No hay comentarios:

Publicar un comentario